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¡Rimense por siempre!

¡Rimense por siempre!

El distrito del Rímac está de Aniversario y con él afloran a mi mente el enraizado paso de mis años:

  • Recuerdo mi primera noción del mundo, tenía unos 5 años más o menos, cuando subía a la azotea de mi casa y podía divisar el distrito (las nuevas edificaciones) y que para mí era todo el Perú, preguntándome que podía haber detrás de esos cerros que se mostraban frente a mí... Hoy ya sé que son los distritos de Comas y San Juan de Lurigancho.
  • Cuando por primera vez, siguiendo una procesión (de San Martín de Porres), conocí la Biblioteca Municipal de Armando Filomeno, eso a mis 10 años de edad. Fue lo más lejos (de lugar) que llegué a esa edad.
  • Como también los ensayos que tuvimos los colegios del Rímac para representar a la Zonal 02 (hoy Ugel 02) en el Estadio Nacional; estos ensayos se llevaban a cabo en el famoso "Club de Tiros", en los que la G.U.E. María Parado de Bellido contribuía al mosaico que nos representaría, con una marinera norteña, en la que yo, por supuesto, no podía faltar: era parte del elenco. Y después nuestras sucesivas marineras en la Alameda de los Descalzos y el Paseo de Aguas, siempre representando a nuestra institución escolar. Cursaba por entonces el cuarto y quinto año de secundaria sucesivamente. ¡Cómo olvidar esos momentos! Lástima que no contara en aquella época con cámara fotográfica o de video que pudiera plasmar esos eventos.
  • Años más tarde recorrer esa misma Alameda de los Descalzos a las cinco de mañana para hacer footing” con mis hermanos y amigos del barrio. Era divertido como a todos los vecinos de mi cuadra les quitábamos el sueño con la bulla que hacíamos. Lo gracioso era que íbamos caminando, conversando, cantando, haciéndonos bromas y/o contando chistes hasta llegar al lugar y recién allí empezaba nuestro matinal paseo higiénico: correr. Son unas 10 cuadras aproximadamente que hay de distancia desde el barrio hasta la Alameda. Muchas personas hasta ahora suelen hacer ejercicios para mantenerse en forma o quemar grasas; mas nosotros creo que lo hacíamos de monería: éramos adolescentes y cómo tales súper delgados. Lo más importante fue la “amistad” que cultivamos en ese tiempo: hermanados y unidos siempre.
  • Luego, en mi juventud, llegaron los conciertos al aire libre, y por supuesto el Rímac no se quedó atrás. Promocionaron a sus jóvenes talentos del rock en español, salsa y música del recuerdo: música para todos los gustos. Fueron escenarios los conocidos lugares rimenses: el Paseo de Aguas, la Alameda de los Descalzos, el Parque del Avión (en la Urb. El Manzano), el Parque del Periodista, el Parque Nicolini, la Prolongación Tacna, la Alameda de los Bobos o la Av. Samuel Alcázar. ¡Eso era diversión!
  • Ya en la universidad tuve que hacer una crónica, y claro, elegí hacerla sobre mi distrito (producción que dicho sea de paso, mi profesor no me la devolvió).

Desde entonces, cada año que pasa, es un año más que me consolido como auténtica rimense ya que mi estancia en este distrito pasa las cuatro décadas, ¿hasta cuándo? No lo sé. Lo único que tengo es la satisfacción de vivir en el lugar que deseo y a mi manera. 

 

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